TC 169- Lacroix Chessex

Emplazamiento. Site plan Les Jeurs House, named after the hamlet overlooking the road to the Col de la Forclaz, is a project that is rooted in local memory through its interpretation of the form and scale of neighbouring traditional buildings. Like the typical Valais granaries, it consists of a stone base upon which a dark timber volume is raised above ground level. Since the construction of a single, large volume would have disrupted the harmony of scale of the location, the building is divided into two parts. These are connected by the entrance on the mountain side and face the valley at an angle of 45 degrees. From above, only a single M-shaped silhouette can be seen, recalling the outline of the mountains. From below, the two volumes rising up from the ground resemble the archetypal houses drawn by children. Two large windows, one in the ground floor living room and the other in the master bedroom on the first floor, bring the landscape into the house. The windows facing each other on the two facades create a visual relationship between the two sections of the chalet. The untreated fir wood structure resting on a concrete slab, the vertical, tinted larch cladding, the half-sunken basement and the interior space divided into small elements that play with the different levels, are all characteristics that bring the project close to the feel of a traditional chalet. La Casa Les Jeurs, que toma su nombre de la aldea que domina la carretera que conduce al Col de la Forclaz, es un proyecto arraigado en la memoria local gracias a su interpretación de la forma y la escala de los edificios tradicionales vecinos. Al igual que los típicos graneros del Valais, consta de una base de piedra sobre la que se eleva un volumen de madera oscura que sobresale por encima del nivel del suelo. Dado que la construcción de un único volumen grande habría alterado la armonía de la escala del lugar, el edificio se divide en dos partes. Estas están conectadas por la entrada situada en el lado de la montaña y se orientan hacia el valle en un ángulo de 45 grados. Desde arriba, solo se ve una silueta en forma de M que recuerda el contorno de las montañas. Desde abajo, los dos volúmenes que sobresalen del suelo se asemejan a las casas arquetípicas que dibujan los niños. Dos grandes ventanas, una en el salón de la planta baja y otra en el dormitorio principal de la primera planta, hacen que el paisaje se extienda por el interior de la casa. Las ventanas enfrentadas en las dos fachadas crean una relación visual entre las dos secciones del chalet. La estructura de madera de abeto sin tratar que descansa sobre una losa de hormigón, el revestimiento vertical de alerce teñido, el sótano semienterrado y la distribución del espacio interior en pequeños elementos que juegan con los diferentes niveles son características que acercan el proyecto a la apariencia de un chalet tradicional.

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